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Internacional

30 aniversario del mayor accidente nuclear de la historia: Chernobyl 26 de abril de 1986

Este 30 de abril se cumplen 30 años del mayor desastre nuclear de la historia. Ese mismo día de 1986, una prueba de corte de suministro eléctrico causó un súbito aumento de sobrecalentamiento del núcleo del reactor 4 de la central, lo que provocó una explosión de hidrógeno acumulado en su interior. La cantidad de dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y grafito expulsados, materiales radiactivos y/o tóxicos que se estimó fue unas 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945, causó directamente la muerte de 31 personas y forzó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación repentina de 116.000 personas provocando una alarma internacional al detectarse radiactividad en al menos 13 países de Europa central y oriental

El proceso de descontaminación posterior fue llevado a cabo por unos 600.000 trabajadores (llamados liquidadores) que evitaron una segunda explosión que podría haber dejado inhabitable toda Europa. 

Fueron arrojadas a la atmósfera unas 200 toneladas de material fisible con una radiactividad equivalente a entre 100 y 500 bombas atómicas como la que fue lanzada sobre Hiroshima.  
 

La catástrofe se ocultó hasta el último momento haciendo creer al gobierno y a la misma población y personas que trabajaban en la central que el "reactor" estaba intacto; la verdad sin embargo era que miles de personas fueron expuestas constantemente a la contaminación que emanaba el reactor en llamas con partículas que provocaban un "bronceado nuclear" que literalmente destruía la piel por dentro y fuera creando un efecto iceberg difícil de tratar.

 

En el momento del accidente murieron, a causa directa de la explosión, dos trabajadores, otros 29 morirían en los dos meses siguientes, más de 100.000 personas fueron inmediatamente evacuadas y una enorme nube radiactiva comenzó a cubrir Europa, cuyos efectos perduran todavía hoy.

 

Nunca antes había sucedido un desastre nuclear de tal envergadura y minimizar sus devastadores efectos, además de requerir grandes esfuerzos, iba a tener un alto precio, y no solamente económico. 

 

Pero las consecuencias no quedaron ahí, la radiactividad emanada por el accidente llegó a diversos países europeos en diferente medida en función de las condiciones atmosféricas, países como Rusia, Ucrania, Suecia, Finlandia, Austria, Italia, entre otros. Todavía hoy la contaminación de Chernobyl se encuentra en el suelo, con estroncio-90 y cesio-137 que son absorbidos por las plantas y los hongos, ingresando, de esta forma, en la cadena alimenticia.

 

La central carecía de protección ante catástrofes de éste tipo, hasta el punto que no poseía ropa adecuada para la radiación, ni mascarillas tipo "pétalo" o simples dosímetros de radiación que eran escasos y poco válidos al no estar preparados para altas radiaciones.

 

En Ucrania, que todavía era parte de la antigua Unión Soviética, la población se enteró tres o cuatro días después de que algo había pasado en Chernobyl porque en Suiza detectaron una nube tóxica con lluvia que contaminó de más radiación de lo normal a algunas zonas. Investigaron su origen y desnudaron lo que la URSS ocultaba a los propios habitantes.

 

Helicóptero chernobyl
 
El primer acercamiento en helicóptero evidenció la magnitud de lo ocurrido. En el núcleo, expuesto a la atmósfera, el grafito ardía al rojo vivo, mientras que el material combustible y otros metales se habían convertido en una masa líquida incandescente. La temperatura alcanzaba los 2.500 °C y en un efecto chimenea, impulsaba el humo radiactivo a una altura considerable.
 
Helicóptero sobrevuela chernobyl
 
Muchos de los pilotos de los helicópteros que sobrevolaron la central y que arrojaron absorbentes de neutrones,  arena y arcilla con plomo y boro y otros productos químicos, para contener la radiación, morirían en las semanas siguientes debido a la altas dosis recibidas.
 
Trabajadores descontaminan chernobyl
 
El mismo día del accidente se inició un proceso masivo de descontaminación y contención. Se cree que entre medio millón y un millón de personas participaron en los trabajos alrededor de la central entre 1986 y 1992, intentando mitigar las consecuencias del desastre de aquel sábado.
 
Población chernobyl
 
Estos auténticos héroes (y en ciertos casos también víctimas, dado que algunos no sabían a la magnitud de lo que se estaban enfrentando ni las consecuencias que tendría), que trataron de paliar los efectos de la extensión de los materiales radiactivos despedidos a raíz de la explosión, recibieron el nombre de Liquidadores.
 
Liquidadores Chernobyl
 
El ucraniano Sergiy Umanets, que formó parte de la brigada de contención de la fuga radiactiva de Chernóbyl recuerda, 25 años después de la tragedia, como ninguno de los que trabajaron en la central tras la catástrofe albergaban esperanza alguna de salir con vida. «No teníamos ninguna esperanza de sobrevivir. Nosotros trabajábamos debajo de la tierra y veíamos a los que estaban fuera. Éramos conscientes de todo, pero ninguno creíamos que íbamos a sobrevivir a aquello»
 
Militares en chernobyl
 
El gobierno soviético movilizó a todo tipo de profesionales para luchar contra los efectos del accidente. Se trataba de bomberos, obreros, soldados, arquitectos, mineros etc, pero también un ejército de valientes voluntarios dispuestos a ayudar provenientes de todos los rincones de la URSS que se encargaron de apagar los incendios, mitigar la radiación y construir el sarcófago, estructura diseñada para contener la radiación liberada durante el accidente.
 
Robot chernobyl
Robots como el de la imagen quedaban inservibles debido a la radiación. Su trabajo lo tuvieron que hacer personas, los llamados «Bio-robots».
Durante las tareas previas a la construcción de un sarcófago para eliminar la radiación proveniente de los restos se detectó que, en lo que quedaba del tejado de la central, había restos esparcidos de las barras de grafito y restos de combustible nuclear, arrojadas allí por las colosales proporciones de la explosión que destrozó todo el edificio. Estos materiales debían de ser arrojados, desde aquel tejado, al interior de lo que en su momento era el núcleo del reactor.
 
Bio-robots chernobyl
 
Para esta tarea, al principio, trataron de emplearse medios mecánicos, como robots teledirigidos pero la cantidad de radiación era tal que dichos robots, al poco tiempo de funcionamiento en esas condiciones, terminaban por estropearse, ya que su electrónica se veía afectada y dañada por la exposición. 
 
En consecuencia el trabajo debía de ser hecho por operarios humanos. Estos operarios, denominados «Bio-robots», trabajaron durante una semana arrojando aquellos desechos desde lo que quedaba del tejado.
 
Personas Bio-Robot chernobyl
 
Estas personas arriesgaron su vida absorbiendo gran cantidad de radiación y ese gran servicio a la humanidad dejó graves secuelas en miles de ellos, cuando no resultó fatal. Casi todos sufrieron efectos secundarios de por vida, y gran parte de ellos murieron por enfermedades relacionadas directamente con la radiación, aunque debido al hermetismo del gobierno soviético, las cifras no se conocen con exactitud.
 
Miden radiación chernobyl
 
Los niveles de radiación en el edificio del reactor eran de 20.000 roentgens por hora. Una dosis letal es de alrededor de 100 roentgens por hora, por lo que en algunas zonas, los trabajadores que no tenían protección adecuada recibieron dosis mortales en menos de un minuto.  
 
Aún así, en periodos máximos de dos minutos más de 3.000 personas, sobre todo soldados, realizaron la mortal tarea.
 
Bio-Robots trabajando chernobyl
 
El gobierno soviético ofreció permutar los dos años de servicio militar obligatorio por dos minutos trabajando en el reactor. Muchos soldados aceptaron.
 
Chernobyl actual
 
Pasaron 36 horas hasta que las autoridades empezaron a evacuar a los habitantes de Prípiat. Les dijeron que el desalojo era solo temporal, por lo que solo les haría falta coger su documentación y lo esencial.
 
Después de la explosión, y con la intención de sellar el reactor nuclear que seguía emitiendo (y lo sigue haciendo todavía hoy) dosis extremas de radiación, se construyó el famoso sarcófago.
 
Edificio en construcción
 
La cúpula es obra de un equipo de ingenieros ingleses y se gestó en 1992, sólo que han hecho falta años de preparativos antes de poder comenzar las obras. El sarcófago del reactor aún emite demasiada radioactividad como para que los obreros puedan trabajar sobre él con unas mínimas condiciones de seguridad.
 
Consecuencias: 
 
Causó directamente la muerte de 31 personas, forzó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación de unas 135.000 personas y provocó una alarma internacional al detectarse radiactividad en diversos países de Europa septentrional y central. El gobierno ocultó la catástrofe las primeras dos semanas y mintió informando de una forma breve que había sucedido un accidente muy controlado y nada alarmante en la central. Fueron investigadores Suecos los primeros en darse cuenta del suceso. 
 
Según los expertos ucranianos, Chernobyl se cobró la vida de más de 100.000 personas en Ucrania, Rusia y Bielorrusia -los países afectados por la catástrofe-, cifra que organizaciones ecologistas, como Greenpeace, elevan hasta 200.000.  
 
Aunque las conclusiones de los estudios que se han hecho sobre la tragedia son objeto de controversia, sí coinciden en que miles de personas afectadas por la contaminación han sufrido o sufrirán en algún momento de su vida efectos en su salud.  
 
El problema está a la hora de establecer el número real de muertos y afectados por una radiación que afectó a inmensas zonas de Ucrania, Bielorrusia y Rusia y que se extendió a miles de kilómetros de distancia, ya que la mayoría son resultado de los cánceres y otras enfermedades desarrolladas durante los 25 años transcurridos desde el accidente. Y ahí, aún no hay un acuerdo.
 
El último informe del Comité Científico de la ONU sobre los Efectos de la Radiación Atómica (UNSCEAR), presentado recientemente en Viena, subraya la dificultad de explicar el aumento del cáncer en la población general a causa del accidente nuclear acaecido el 26 de abril de 1986 en Chernóbil.
 
Mientras informes anteriores de UNSCEAR aseguraban que en los años siguientes podían morir unas 4.000 personas del total de 600.000 que se calcula estuvieron sometidos a altos índices de radiación, otros estudios realizados a lo largo de los años, sin ponerse de acuerdo en las cifras de muertos durante y después del accidente, han dado cifras mucho más alarmantes y trágicas.
 
En 2006, por ejemplo, el informe de TORCH del Partido Verde alemán aseguraba que el 44% de Alemania y el 34% del Reino Unido también resultaron afectados por la radiación de Chernóbil, señalando, además, un incremento del 40% de los tumores sólidos en Bielorrusia, así como de las cataratas y las enfermedades cardiovasculares. Este estudio, a diferencia del de UNSCEAR, predecía la muerte de entre 30.000 y 60.000 personas a causa del cáncer en los años siguientes. 
 
Otros mucho estudios han dado su propia visión de una tragedia que parece no se ha cerrado aún: la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (AIMPGN), declaró que hasta 2006 habían muerto entre 50.000 y 100.000 de los liquidadores que participaron en las tareas de minimizar las consecuencias del desastre, mientras que entre 540.000 y 900.000 quedaron inválidos; otros estudios han apuntado el incremento del cáncer en países como Suecia, Finlandia o Alemania, o han previsto la muerte de otras 16.000 hasta 1965.
 
Y el ministro de Sanidad de Ucrania llegó a afirmar que más de 2,4 millones de ucranianos, incluidos 428.000 niños, sufren problemas de salud relacionados con la central de Chernobyl.
 
Muchas personas afectadas viven en instituciones gubernamentales denominadas "internados". 
 
Dichas instituciones son parte asilo, parte orfanato y parte hospicio, y en ellas cientos de bielorrusos pasan sus vidas, ocultos a la mirada del público.
 
 

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